Madrid se vistió de blanco y amarillo para recibir al Sumo Pontífice
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Madrid se vistió de blanco y amarillo para recibir al Sumo Pontífice

Con una decoración floral extraordinaria, parterres con flores amarillas y blancas plantadas con motivo de la visita del Papa León XIV, se teñía la ciudad con los colores de la bandera vaticana.

Las fuentes de Cibeles y Neptuno, la glorieta de Bilbao, el Palacio de Cibeles y la Puerta de Alcalá le daban la bienvenida, iluminadas en blanco y amarillo.

Pero más allá del engalanamiento efímero de la ciudad, lo que nos deja esta visita pastoral, es un profundo mensaje que ha ido transmitiendo en cada acto del que ha sido protagonista León XIV.

Acogido desde los primeros momentos por el cardenal José Cobo, que ha ejercido de anfitrión de la visita apostólica a la capital de España, el Santo Padre ha hecho una llamada constante a la comunión, la esperanza y la misión.

“He venido a celebrar la fe y anunciar el mensaje de Jesucristo”

Las primeras palabras del Santo Padre en el Palacio Real, ante los Reyes y autoridades, han sido de gratitud al Señor por este viaje apostólico a España.

“La tradición siempre ha vinculado la primera evangelización de la Península Ibérica a la predicación del apóstol Santiago”, “Este vínculo reviste una importancia teológica considerable, porque expresa la conciencia de la Iglesia local de estar en continuidad con la misión apostólica nacida en Pentecostés”.

“Junto con el patrimonio artístico y musical, con las múltiples cofradías y asociaciones de carácter caritativo, dan testimonio del fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo. ¡Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!”

“Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio”, “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”, “El mensaje de paz encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad”

“La verdad es siempre más grande que nosotros y por eso nos sorprende y nos atrae hacia caminos de purificación y reconciliación, en los que el diálogo con los demás —y con el Otro con mayúscula— se vuelve fundamental.”

También ha recordado a nuestros grandes doctores de la Iglesia San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila, que se hicieron amigos “en la pasión por el Misterio divino”

“La Iglesia católica está al servicio de esta sed del corazón humano. No de forma impositiva, sino con el testimonio evangélico respaldado por una multitud de mártires y santos, y hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz”.

El Papa León XIV en el encuentro del CEDIA de Cáritas, en el barrio Lucero de Madrid
El Papa León XIV en el encuentro del CEDIA de Cáritas, en el barrio Lucero de Madrid.

VISITA A CEDIA 24 HORAS

El encuentro más íntimo del Papa León tuvo lugar en el centro de CÁRITAS del barrio Lucero en el distrito de Latina, uno de los barrios humildes de Madrid, para estar cerca de los que más lo necesitan.

Ha querido que los últimos sean los primeros, los migrantes sin papeles, personas sin hogar, los atrapados por adicciones, los enfermos mentales, los descartados socialmente…

Allí se ha encontrado con trabajadores del centro, voluntarios, y personas asistidas. Ha puesto el foco en la acogida, la ayuda a los vulnerables, el abandono de la indiferencia y ha pedido una Iglesia cercana para quienes atraviesan por duros momentos.

“Quién está en Madrid es de Madrid y, por tanto, yo también estoy entre vosotros como un madrileño más”.

“En esta casa nadie se queda solo, el dolor y la alegría de cada uno son de todos”, “las palabras de Jesús son una invitación a cultivar un corazón sensible ante las necesidades”, “un corazón vivo es cálido y palpitante y da vida, un corazón frío está inmóvil y provoca la muerte”.

Archidiócesis de Madrid - El Papa descubre que «quién está en Madrid es de Madrid» al conocer a los protagonistas del CEDIA

VIGILIA DE ORACIÓN CON LOS JÓVENES

Esa misma tarde noche, en un diálogo entablado con los jóvenes en la Plaza de Lima, el Pontífice se pronunciaba acerca de los tres santos españoles que han sido una inspiración en su crecimiento espiritual, san Juan Crisóstomo, Santo Tomás de Villanueva y santo Toribio de Mogrovejo, animando a los jóvenes a contemplar la vida de los santos y a escoger ejemplos de “vida buena” que les resulten atractivos.

“¡No tengáis miedo jamás a pensar en una vocación a la vida sacerdotal, a la vida religiosa, o a otros servicios en la Iglesia!”, “el matrimonio también es una vocación”.

“Para reconocer la voz de Dios, puede ayudarnos ante todo el silencio”, “al liberarnos del estruendo de mil voces, reconocemos que algunas engañan nuestros deseos”, “en el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece”.

“Para reconocer la voz de Dios es necesario escuchar su palabra viva, que es Cristo”, “para acompañar a otros a descubrir la fe, recordad que ninguno de nosotros nació maestro”, “Él camina a nuestro paso e ilumina nuestro camino”, “la presencia cercana de Jesús se percibe incluso en nuestras caídas”.

Antes de pasar a la Vigilia en silencio y oración, el santo Padre confía la misión a la que encomienda a los jóvenes: ”que seáis humanos”, “vosotros jóvenes estáis llamados a dar una nueva dirección a la sociedad”, “me ilusiona pensar en la capacidad que tenéis de testimoniar a Cristo en el mundo”, “sed misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo”.

MISA EN CIBELES

Y tras la primera jornada llegaba el acto más multitudinario, la misa del Corpus para familias en Cibeles. La plaza de Cibeles convertida en el mayor templo de Madrid al aire libre. Según fuente millón trescientos mil, entre madrileños y peregrinos, llenaban las calles esperando el mensaje del Papa:

“Jesús camina por las calles, en las plazas, Él es el Dios cercano”. “El Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados”, “No se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo”.

"No es casual que, en España, la Iglesia haya unido durante años la solemnidad del Corpus Christi con el Día de la Caridad". “No se trata únicamente de sacar la Custodia sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada”.

“Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer. Se trata de recordar para no olvidar quién es el Señor, para no caer en la tentación de confiar en otros ídolos y alimentarse de un pan que no sacia", "He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano".

“Dios es presencia real y también nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común”.

“Que la religiosidad que alumbra el país sea una escuela de fe de la que beber hoy”.

“La eucaristía es la fuente escondida que apaga la sed sin deslumbrar ni imponer”.

“La gracia eucarística nos transforma y nos convierte en protagonistas de la transformación de la historia y en signo de esperanza”.

El lunes de mañana se produjo un discurso histórico: El primer Pontífice que hablaba en el Congreso de los Diputados.

OFRENDA FLORAL EN LA CATEDRAL

Por la tarde, siguiendo el programa con máxima puntualidad, llegaba el momento del saludo del Papa a la Patrona de Madrid. Nuestra Señora de la Almudena, lucía en todo su esplendor para recibir al Sumo Pontífice. Además de la ofrenda floral en la que depositó a los pies de la Virgen “la rosa de oro”, símbolo del filial amor, dejó palabras de gran calado:

“Fue gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo. Y este hecho es providencial, porque señala el camino que Jesús, a través de su Madre Santísima, nos invita a recorrer”, “una muralla que cae provoca ruido, caos, desorden; pero también abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos”.

“Nuestra Señora de la Almudena, con su presencia y la seguridad de su protección, nos dice…. Para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros”.

ENCUENTRO DIOCESANO

Y el gran colofón, el encuentro en el Bernabéu. 70.000 almas llenaban el estadio, una representación de la iglesia diocesana de Madrid junto a las diócesis de Alcalá de Henares y Getafe. La emoción del pontífice se palpaba:

“¡Hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre!”

“Edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad”, “orientar la acción hacia Dios, para que, su luz, el pluralismo no se disperse en el desorden, sino que, en la práctica de la sinodalidad, se convierta en el espacio en el que la humanidad recupere sus cimientos sólidos y su fin último”

ENCUENTRO EN IFEMA CON LOS VOLUNTARIOS

Y llegó la hora de despedir al Pontífice que continúa la visita hacia Barcelona, Gran Canaria y Tenerife. Así se despedía de los doce mil voluntarios con los que ha contado esta visita en Madrid.

“Gracias muy especial porque habéis ofrecido vuestra presencia y vuestro servicio, y lo habéis hecho por amor al Señor, a la Iglesia y al Papa”.

“Cada uno ha dado lo que ha podido, entregando corazón, manos, ideas, talentos, sonrisas”, “¡Que Dios os recompense como sólo Él sabe hacerlo!”.

Nuestro agradecimiento de todo corazón desde Alpedrete, porque con generosidad y entrega, habéis hecho posible la visita del Papa en Madrid. También por vuestra dedicación, esfuerzo y sonrisa, sois un ejemplo inspirador de servicio y compromiso.

Gracias Papa León, por ser estos días un madrileño más entre nosotros y traernos tu mensaje de celebración de la fe y anuncio del mensaje de Jesucristo con una hoja de ruta adaptada a las nuevas realidades.

Tu mensaje ha sabido iluminar nuestros caminos, tender puentes y recordarnos la importancia de la dignidad de cada persona, el bien común y la responsabilidad compartida.

Que tu visita dé muchos frutos.

Nuestra gratitud desde Alpedrete.