Toma de posesión del nuevo párroco de Alpedrete
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Toma de posesión del nuevo párroco de Alpedrete

La toma de posesión de un nuevo párroco es un acontecimiento importante no solo para la comunidad parroquial que lo recibe, sino también para toda la Iglesia diocesana.

Unido al obispo, el párroco está llamado a reunir a los fieles para formar una verdadera familia cristiana, ejerciendo las tres funciones esenciales de su ministerio: enseñar, santificar y guiar al Pueblo de Dios.

La celebración eucarística en la que se presenta al nuevo párroco posee un profundo carácter catequético. A través de los diversos ritos y oraciones, se ponen de manifiesto las principales responsabilidades de quien es llamado a pastorear una comunidad concreta de fieles.

El sábado 19 de septiembre, la parroquia de Alpedrete acogió con alegría a sus dos nuevos pastores: D. José Luis Simón Illera, como párroco, y D. Carlos Tamames Grech, como vicario parroquial.

Ante una numerosa asamblea de fieles, la ceremonia comenzó con la lectura del decreto de nombramiento por parte de D. Juan Ignacio Sánchez Gurucharri, arcipreste de la Vicaría VII (Cercedilla-Villalba). A continuación, D. José Luis realizó la profesión de fe y prestó el juramento de fidelidad ante el representante del obispo, colocando su mano sobre el Libro de los Evangelios como signo de adhesión a la fe y a la doctrina de la Iglesia.

La celebración estuvo presidida por el vicario episcopal de la Vicaría VII de la Archidiócesis de Madrid, D. Jesús González Alemany, y fue concelebrada por varios sacerdotes, entre ellos el hasta ahora párroco de Alpedrete, D. Guillermo Pinillos Aranguren, que acompañó con afecto a la comunidad en este momento tan significativo. Durante la ceremonia, el vicario episcopal hizo entrega al nuevo párroco de las llaves del templo, símbolo de su misión de acoger y servir a la comunidad cristiana. Asimismo, le entregó la llave del Sagrario y le invitó a ocupar la sede presidencial, signo visible de su ministerio como pastor y guía de la comunidad parroquial.

En la homilia, el Vicario recordó también que la llamada a la santidad es una tarea compartida por toda la comunidad cristiana. Todos los fieles estamos llamados a caminar hacia la santidad y, en ese camino, nuestros sacerdotes necesitan igualmente el apoyo, la cercanía y la oración de su pueblo. Se invitó a los presentes a cuidar de sus pastores, hacerles partícipes de la vida de la comunidad, acompañarlos y compartir con ellos alegrías y dificultades, contribuyendo así a que desarrollen con fruto su ministerio.

Asimismo, destacó la importancia del testimonio personal de los sacerdotes. Con una simpática comparación que arrancó más de una sonrisa entre los asistentes, se recordó que los feligreses conocen bien las costumbres cotidianas de su párroco: dónde toma café, dónde compra la prensa o cómo se relaciona con quienes le rodean. Más allá de la anécdota, se subrayó que los sacerdotes están llamados a ser los primeros en dar ejemplo mediante una vida coherente con el Evangelio, convirtiéndose en referentes cercanos para la comunidad que les ha sido confiada.

Durante la celebración también fue presentado D. Carlos Tamames Grech como nuevo vicario de la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora. Su intervención concluyó con una entusiasta exclamación que fue acogida con alegría por los presentes: «¡Viva Santa Quiteria!».

Desde la parroquia encomendamos a nuestros nuevos sacerdotes al Señor y les deseamos un ministerio fecundo, así como una feliz y larga estancia entre nosotros en Alpedrete.